La acampada por la vivienda de València reúne 6.800 euros en donativos
El asentamiento de la plaza del Ayuntamiento recauda fondos online y se organiza en 13 comisiones, con 650 tiendas y unas 1.200 personas censadas.

La acampada por el derecho a la vivienda instalada en la plaza del Ayuntamiento de València ha pasado de ser una protesta improvisada a un campamento con estructura interna, censo propio y financiación. Según ha publicado Las Provincias, la llamada Caixa de Resistència acumulaba cerca de 6.800 euros al mediodía del domingo, recaudados mediante una campaña abierta en una plataforma de micromecenazgo solidario.
Donativos online y aportaciones en mano
El dinero llega por dos vías. Por un lado, la comisión de recogida del campamento acepta entregas directas de material y de efectivo en el propio asentamiento. Por otro, la campaña en internet ha sumado aportaciones particulares que, en los casos más generosos, alcanzan los 300 euros. Los organizadores explican que los fondos se destinarán a cubrir las necesidades logísticas del campamento y también los gastos jurídicos derivados de la protesta, lo que ellos describen como gastos antirrepresivos de la lucha por la vivienda.
No hay, por tanto, ninguna administración detrás: se trata de donaciones voluntarias gestionadas por los propios acampados, que informan de su actividad a través de una cuenta en redes sociales que ronda ya los 21.000 seguidores.
Trece comisiones para organizar la vida en la plaza
La acampada se ha dotado de trece áreas de trabajo que reparten las tareas cotidianas. Una comisión de información recibe a quienes quieren sumarse y lleva el censo; otra de accesibilidad decide dónde se coloca cada tienda, que va numerada para su seguimiento. Recogida y recursos se ocupan de captar y repartir lo que llega, y la cocina prepara raciones para quien no lleva comida propia: el 9 d'Octubre se sirvió un cuscús colectivo y llegaron desde fuera dos paellas de gran tamaño.
Hay además un punto sanitario para curas básicas, un punto violeta y arcoíris orientado a atender posibles agresiones machistas o LGTBIfóbicas, una zona de baja estimulación pensada para descansar del ruido, y comisiones de comunicación, redes y cultura. Esta última programa talleres de lectura, creatividad y audiovisuales.
La comisión de seguridad vigila la convivencia interna. Varios participantes aseguran temer ataques de la extrema derecha, de ahí que se haya acordado que quien lo desee pueda cubrirse el rostro para no aparecer en fotografías. Sobre el consumo de drogas, desde el campamento sostienen que la consigna es que no entren sustancias, aunque reconocen que no se hacen registros a quienes se incorporan.
Una decimotercera carpa, gestionada por el Sindicat d'Habitatge, ofrece asesoramiento a quien atraviesa un problema de alquiler, desahucio o acceso a una vivienda.
650 tiendas y vocación de crecer
El recuento interno más reciente habla de 650 tiendas y unas 1.200 personas repartidas entre la zona central de la plaza y el entorno de la fuente. Tras el 9 d'Octubre, cuando se cerró temporalmente la entrada de nuevos participantes coincidiendo con la procesión cívica, el campamento volvió a admitir incorporaciones sin concretar cuántas. Desde la organización se limitan a decir que quieren seguir creciendo y que hay gente esperando para sumarse, sin facilitar cifras.
La protesta se ha convertido en uno de los focos del debate sobre el acceso a la vivienda en la ciudad, un asunto que también ha centrado el pleno de Les Corts y que conecta con otras polémicas municipales, como la de que València no aplique el recargo del IBI a los pisos vacíos. El campamento ya convivió con el dispositivo policial desplegado durante la procesión cívica del 9 d'Octubre, que terminó sin incidentes.
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Elaborado a partir de información publicada por Las Provincias · València · Fuente primaria: documento original