Solo el 14,4% de los jóvenes valencianos vive emancipado, peor que en 2008
El alquiler medio se come el 105% del sueldo de un joven en València y la tasa de emancipación cae 1,8 puntos en un año, según el Consell de la Joventut.

Irse de casa antes de los 30 se ha convertido en una operación casi imposible en la Comunitat Valenciana. Según el informe presentado este miércoles por el Consell de la Joventut, solo un 14,4% de los jóvenes valencianos vive emancipado, una cifra inferior a la de los peores años de la crisis inmobiliaria y muy cercana a la del parón de la pandemia. Los datos los recoge elDiario.es Comunitat Valenciana.
Un alquiler que supera el sueldo entero
El informe cifra el precio medio del alquiler en torno a los 1.000 euros mensuales, tras subir un 9,6% interanual en 2025. Para la compra, el documento sitúa la referencia en 180.000 euros, con diferencias notables entre las capitales y los municipios pequeños: encontrar hoy una vivienda a ese precio en la ciudad de València o en su área metropolitana resulta complicado.
Traducido a salarios, el resultado es demoledor. Un joven tendría que destinar el 96% de su sueldo a vivir solo si se toman los precios medios autonómicos. En la ciudad de València la proporción se dispara hasta el 105%, es decir, el coste del alquiler supera los ingresos. En Alicante se queda en el 92% y en Castelló, en el 68%.
El problema no es solo el precio de la vivienda. El informe fija el salario medio de una persona joven en 12.456 euros anuales, una cantidad que no llega ni al salario mínimo interprofesional por jornada completa. De hecho, apenas el 25% de los jóvenes que ya tienen un empleo ha conseguido independizarse.
Peor que en la crisis del ladrillo
La comparación histórica ayuda a medir la magnitud del retroceso. La tasa de emancipación ha caído 1,8 puntos respecto a 2024 y se sitúa prácticamente en la mitad de la que había entre 2007 y 2011, cuando rondaba el 30% pese al estallido de la burbuja inmobiliaria.
En el conjunto de España la tasa es del 20%, lo que coloca al país en la cola de la Unión Europea: solo Croacia, Eslovaquia e Italia presentan peores registros. En el extremo opuesto están los países nórdicos, donde vivir en casa de los padres pasados los 25 es una rareza: Dinamarca (87%), Finlandia (86%), Noruega (78,4%) y Suecia (76,3%).
Brechas de género, origen y estudios
Los datos también revelan desigualdades internas. Los hombres jóvenes presentan una tasa de emancipación del 15,8% frente al 12,8% de las mujeres, que además han registrado una caída de más de tres puntos en un solo año.
Por origen, las personas que no nacieron en la Comunitat Valenciana se emancipan antes, porque no cuentan con la red familiar que permite alargar la estancia en el domicilio de los padres, pero lo hacen en condiciones bastante más precarias. Algo parecido ocurre con el nivel de estudios: quienes tienen formación superior retrasan la salida de casa, aunque cuando lo hacen acceden a mejores viviendas.
Un mercado laboral que no absorbe
El documento insiste en que la clave no está únicamente en los precios. Señala que el tejido empresarial valenciano no logra absorber toda la mano de obra cualificada que forma el sistema educativo, algo que el informe describe como un elemento central de desigualdad en las trayectorias vitales de la gente joven.
El retrato se completa con otro dato: el 35,2% de los jóvenes valencianos se encontraba en 2025 en situación de pobreza o exclusión social. La combinación de sueldos bajos, empleos inestables y alquileres al alza explica por qué la emancipación, lejos de recuperarse tras la pandemia, sigue alejándose. En paralelo, administraciones y empresas exploran fórmulas para abaratar la construcción, como la planta de vivienda industrializada proyectada en Almussafes.
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Elaborado a partir de información publicada por elDiario.es Comunitat Valenciana · Fuente primaria: documento original