Vecinos de Benicalap amenazan con llevar al Ayuntamiento al juzgado por unos pisos turísticos
La comunidad de la calle Carlos Cortina 5 presenta un recurso de reposición contra la licencia ambiental y pide la paralización inmediata de las obras.

Los vecinos de un bloque de Benicalap han dado el primer paso legal para intentar frenar la conversión de los bajos de su edificio en alojamientos turísticos. La comunidad de propietarios de la calle Carlos Cortina número 5 ha presentado un recurso de reposición contra la licencia ambiental concedida por el Ayuntamiento de València a la promotora del proyecto, según ha adelantado elDiario.es Comunitat Valenciana, que ha tenido acceso al escrito.
El recurso, registrado el 2 de octubre, es el trámite previo obligatorio antes de acudir al contencioso-administrativo. Si el consistorio no responde en el plazo de un mes o rechaza los argumentos de los residentes, el caso acabará en los juzgados.
Un proyecto de 38 habitaciones en un edificio de 66 viviendas
El punto que más preocupa a los residentes es la dimensión de la actuación: 38 habitaciones y 93 plazas turísticas en la planta baja de un inmueble residencial con 66 viviendas y alrededor de 120 vecinos. La comunidad sostiene que una intervención de ese tamaño en un edificio de uso residencial exigía informes previos sobre protección contra incendios, gestión de residuos, accesibilidad, ruidos y vibraciones o seguridad de las personas, además de pronunciamientos autonómicos en materia de vivienda y turismo. Según el recurso, en el expediente solo constan un informe del Servicio de Sanidad y Consumo y una ponencia técnica municipal de análisis ambiental que, a su juicio, se limita a dar por buenas las medidas correctoras propuestas por la empresa sin un análisis propio detallado.
Los vecinos denuncian además que no fueron notificados personalmente como colindantes ni se les dio audiencia, un trámite que consideran esencial en la tramitación de una licencia ambiental.
Dos solicitudes y la moratoria de apartamentos turísticos
El núcleo del conflicto está en el calendario administrativo. La promotora pidió una primera licencia el 27 de mayo de 2024, justo un día antes de que el Ayuntamiento aprobara la moratoria que suspendía la concesión de nuevos permisos para apartamentos turísticos. Aquella solicitud quedó suspendida y terminó denegada, al entender el consistorio que el uso terciario hotelero no era implantable en ese emplazamiento.
Después llegó una segunda petición, en noviembre de 2025, que sí obtuvo el visto bueno el 28 de mayo. La diferencia formal entre ambas, según el recurso, estaba en la superficie: la primera afectaba a 1.777 metros cuadrados en planta baja y la segunda a 1.270 metros cuadrados en planta baja y 367 en entreplanta, que la empresa consideraba no computables, dejando 188 metros cuadrados fuera del ámbito de intervención. Para la comunidad, ese recorte fue puramente formal y buscaba encajar el mismo proyecto en la excepción prevista en la normativa. Los vecinos hablan de “fraude de ley” porque, según su escrito, el propio Ayuntamiento constató meses después que la promotora también estaba actuando sobre esos 188 metros que debían quedar fuera.
Obras sin título habilitante, según el recurso
El último argumento apunta a la declaración responsable de obras, presentada el 28 de noviembre de 2025 con un plazo de ejecución de nueve meses. Los vecinos sostienen que los trabajos arrancaron incluso antes, el 28 de octubre, y que una vez agotado ese plazo la declaración habría caducado, de modo que las obras seguirían sin título habilitante. El escrito insiste en que la licencia ambiental posterior no “renueva” automáticamente esa declaración, al tratarse de títulos distintos aunque se tramiten a la vez, y reclama que se declare la caducidad y se paralicen de inmediato los trabajos.
No es un caso aislado en el barrio. La misma mercantil impulsa proyectos similares en la calle de Encarna Albarracín —donde, igual que en Carlos Cortina, se habrían alterado fachadas en elementos comunes para abrir ventanales— y en Carlos Cortina número 2, además de otras dos actuaciones en Torrefiel y La Raiosa.
El conflicto se suma a otros frentes abiertos en la ciudad por el encaje del alojamiento turístico en edificios residenciales, como la reciente decisión municipal sobre el hotel proyectado en el antiguo Cine Imperial. Benicalap, por su parte, vive una transformación urbanística intensa en torno al nuevo estadio, con actuaciones como el futuro polideportivo del barrio.
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Elaborado a partir de información publicada por elDiario.es Comunitat Valenciana · Fuente primaria: documento original