Las víctimas de la dana piden protocolizar el ES-Alert: "Ni tarde ni cada vez que llueve"
Las asociaciones de afectados por el 29-O reclaman en la cumbre de la OCDE en València que los avisos masivos se ajusten a la gravedad real de cada episodio.

El pitido del ES-Alert ha vuelto a sonar varias veces este otoño en la provincia de València y, en los municipios arrasados por la riada del 29 de octubre de 2024, cada aviso reabre una herida. Las asociaciones de víctimas han pedido que el sistema se revise y se protocolice para que los mensajes lleguen a tiempo y solo cuando la situación lo justifique.
La reivindicación se planteó en la segunda jornada de la cumbre internacional de la OCDE sobre resiliencia regional frente a los desastres, celebrada en CaixaForum València, según informa Valencia Plaza.
Un aviso que no significa lo mismo en todas partes
El antecedente inmediato es el aviso enviado a las 22.08 horas del 16 de septiembre, cuando la lluvia llevaba más de una hora complicando la circulación en el área metropolitana y en comarcas del interior. Para buena parte de la población fue una advertencia más; en la llamada zona cero, el sonido devolvió el miedo de aquella tarde de octubre.
La portavoz de la Asociación de Víctimas Mortales Dana 29-O, Rosa Álvarez, resumió así la petición: "No puede llegar tarde ni cada vez que llueve". Su planteamiento no es renunciar al sistema, sino ajustarlo: activar el nivel máximo ante cualquier episodio de lluvia acabaría restándole eficacia, pero dejar a la ciudadanía sin información ante un peligro real sería igual de grave. "No nos pueden dejar sin avisos ni nos pueden avisar cada vez que llueve", insistió.
Desde la Asociación de Víctimas de la Dana 29 de octubre, Mariló Gradolí explicó que las alertas de las últimas semanas se han vivido de forma muy distinta según el lugar. Una alerta naranja en la capital, señaló, no tiene el mismo significado en los pueblos afectados por la riada, donde se traduce directamente en miedo y en la decisión de no salir de casa. Por eso defendió que la información parta de los técnicos y se comunique de forma medida y efectiva, sin dejar de alertar.
La confianza, el otro daño
La portavoz de la Asociación de Damnificados por la Dana Horta Sud, Elisabet González, puso el acento en la pérdida de confianza en quien gestiona las emergencias. Relató que su hijo, de 12 años, todavía se pone nervioso cuando llueve o truena y pregunta si están seguros, pese a vivir en un segundo piso. "No confiamos en quien está gestionando la emergencia, después de que hace dos años no nos avisaron", afirmó.
La delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Pilar Bernabé, que participó en la misma mesa, defendió que el plan de emergencias de la Generalitat fije de manera protocolizada cómo actuar, de forma que las decisiones no dependan de quién esté al frente en cada momento. Sobre el ES-Alert, pidió un uso "más protocolarizado" para que el mensaje conserve su impacto y tanto administraciones como ciudadanía sepan qué hacer al recibirlo.
4.300 intervenciones en salud mental
El debate derivó hacia una de las consecuencias menos visibles de la catástrofe. La comisionada de Salud Mental, Belén González, explicó que la intervención desplegada tras la dana se diseñó con enfoque comunitario: no esperar a que aparecieran patologías, sino acompañar el duelo y recuperar los vínculos vecinales.
- Unas 4.300 intervenciones realizadas hasta la fecha.
- Alrededor de 3.300 individuales y 1.000 grupales.
- Grupos de entre 25 y 30 personas, también en centros de salud.
- Atención a profesionales sanitarios desbordados por la emergencia.
El programa, que terminaba en julio, se prolongará un año más a petición de víctimas, ayuntamientos, centros de salud y entidades sociales. En la Comunitat se desplegaron doce de los trece equipos de Unidades de Salud Mental de Emergencias previstos, con perfil multidisciplinar y orientación comunitaria; los casos que requieren atención especializada se derivan a los servicios autonómicos.
El tejido vecinal sigue muy presente en la recuperación de la comarca, como muestran las cocinas vecinales que sirvieron miles de comidas en l'Horta Sud durante las semanas posteriores a la riada.
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Elaborado a partir de información publicada por Valencia Plaza · Fuente primaria: documento original