Un foro inmobiliario en València alerta de un déficit de 1,4 millones de pisos en 2030
Más de 1.000 asistentes debatieron en València cómo aumentar la oferta de vivienda: suelo, licencias ágiles y colaboración público-privada centraron el foro.

La falta de obra nueva y la lentitud para convertir suelo en terreno edificable centraron el Valencia Real Estate Summit 2026, una jornada celebrada en València que reunió a más de 1.000 asistentes del sector inmobiliario, notarial y financiero. El diagnóstico compartido fue que se construye muy por debajo de lo que la demanda necesita y que, si nada cambia, el desfase irá a más. La información fue publicada por Valencia Plaza.
Se construye la mitad de lo que hace falta
El dato más llamativo lo aportó el Centro Tecnológico del Notariado a partir de las escrituras de compraventa: la obra nueva supone hoy apenas el 8 % de las operaciones, frente al 48 % que representaba en 2007. Con ese ritmo, la entidad calcula que el déficit acumulado podría alcanzar 1,4 millones de viviendas en 2030.
«Hay que promover suelo de forma urgente», resumió Albert Martínez Lacambra, director general del organismo. En la misma línea, Jaime Gil, consejero delegado de PropHero, cifró en 170.000 hogares al año la necesidad futura, frente a las 92.000 viviendas que se levantan actualmente, una brecha que atribuyó al crecimiento previsto de la población española en la próxima década, con 3,5 millones de habitantes más.
Suelo, licencias y plazos de diez años
Buena parte del debate giró en torno a los trámites. Pablo Gil recordó que transformar un terreno en suelo finalista —listo para edificar— lleva de media entre 10 y 15 años, un plazo que considera incompatible con la urgencia del problema. «Si tuviera que resumir la solución en 30 segundos, diría que hay que reducir el desequilibrio entre oferta y demanda; todo lo demás son datos», afirmó, antes de advertir de que el asunto exige reformas de fondo y tiempo.
Albert Rivera defendió una ley del suelo ágil como palanca para suplir la falta de oferta, mientras que Sergio Ros, de Uransa, propuso trocear las licencias para poder aprobar de forma rápida la demolición y la cimentación mientras se tramita el resto del proyecto. Desde el notariado, Alejandro Sáez puso en valor la firma por videoconferencia y los poderes telemáticos para acelerar obras nuevas y divisiones horizontales. En materia fiscal, Xavi Abat y David Jiménez reclamaron un marco estable que dé seguridad a quien pone pisos en alquiler.
El peso del área metropolitana
Varias intervenciones apuntaron a que el crecimiento ya no está en los centros urbanos. Luis Fabra, de la Universidad de Zaragoza, expuso que en 37 de las 50 provincias el mercado crece más fuera de la capital que dentro, señal del desplazamiento de la demanda hacia las áreas metropolitanas. Miren Tellería (PwC) insistió en el papel del operador local, el que «conoce la plaza, gestiona la licencia y entiende las dinámicas del municipio», y planteó flexibilizar el uso del suelo terciario para generar vivienda en ciudades intermedias y cinturones metropolitanos.
Rivera defendió la colaboración público-privada: la Administración aporta suelo y seguridad jurídica y el capital privado, la inversión. Ros añadió que fórmulas como el flex living o el senior living «llegan por necesidad ante las nuevas formas de vivir».
Obra nueva asequible
La jornada se cerró con una intervención de Jaime Gil sobre cómo entregar vivienda nueva a precios contenidos. En su opinión, la única vía para alcanzar los 120.000 euros por unidad pasa por un modelo colaborativo entre promotores, constructores y ayuntamientos que permita ganar escala y velocidad, además de extender la promoción al primer y segundo cinturón metropolitano con tipologías que generen más hogares en el mismo suelo.
El programa incluyó también una reflexión del economista Juan Ramón Rallo sobre el papel de la propiedad en el acceso a la vivienda y sesiones sobre educación financiera, emprendimiento y alto rendimiento, con Toni Nadal entre los ponentes.
El debate llega en un momento en el que la presión sobre el mercado es evidente en la ciudad, donde cientos de familias siguen esperando las ayudas al alquiler y donde el Ayuntamiento no aplica el recargo del IBI a los pisos vacíos desde hace cuatro años.
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Elaborado a partir de información publicada por Valencia Plaza · Fuente primaria: documento original