Bétera limpia dos barrancos por 32.663 euros ante el riesgo de inundación
El Ayuntamiento asume con fondos propios el desbroce del Barranquet y del Barranc de Nàquera, cauces cuyo mantenimiento corresponde a la Confederación del Júcar.

El Ayuntamiento de Bétera ha empezado a desbrozar y limpiar dos cauces del término municipal para recuperar su capacidad de desagüe antes de las lluvias de otoño. La actuación cuesta 32.663,95 euros y se paga íntegramente con dinero municipal, pese a que se trata de tramos de dominio público hidráulico cuyo mantenimiento corresponde a la Confederación Hidrográfica del Júcar. Lo adelanta ComarcalCV.
Dos cauces taponados por la vegetación
Los trabajos han arrancado esta semana en el Barranquet, en la zona del cruce, con una duración prevista de unos siete días. En cuanto terminen, la maquinaria se trasladará al Barranc de Nàquera, a la altura del cruce con el Camí del Pla.
Según explica el consistorio, la vegetación densa y las especies invasoras —sobre todo la caña— habían llegado a taponar los cauces. En el caso del Barranc de Nàquera, esa obstrucción impide que el agua procedente del vertido de la depuradora del polígono circule con normalidad: el caudal retrocede hacia el camino y se acumula de forma permanente sobre la calzada, con el riesgo que supone para quien circula por allí y el deterioro que provoca en el pavimento.
Qué incluyen los trabajos
- Desbroce y poda de la vegetación que invade el cauce.
- Retirada de árboles muertos y del exceso de masa vegetal.
- Regularización de la rasante y de los márgenes, sin excavación y sin dañar el lecho.
- Eliminación inmediata de la caña y otras especies invasoras.
La concejala de Medio Ambiente, Gloria Campomanes, ha detallado que la caña retirada se traslada a un vertedero autorizado, mientras que la vegetación autóctona se tritura en el propio emplazamiento, «siempre respetando el cauce y sus márgenes».
Un gasto que el Ayuntamiento reclama a la CHJ
El punto político de la actuación está en quién paga. Los dos tramos son de dominio público hidráulico y no urbanos, de modo que su conservación recae sobre la Confederación Hidrográfica del Júcar. El Ayuntamiento sostiene que, ante la falta de actuación y la urgencia de la situación, pidió la autorización correspondiente al organismo de cuenca y decidió asumir la limpieza con recursos propios.
La alcaldesa, Elia Verdevío, ha defendido la decisión con un argumento de prevención: «Limpiar los barrancos antes de que lleguen las lluvias es la mejor manera de proteger a las personas y sus bienes». La regidora ha subrayado que los trabajos se ejecutan con los permisos de la CHJ y ha recordado que el municipio está costeando «con fondos municipales una limpieza que corresponde a otra administración». Desde el consistorio esperan que el organismo estatal asuma en adelante el mantenimiento ordinario de estos cauces.
Por qué importa
La limpieza de barrancos se ha convertido en un asunto de primer orden en los municipios de la provincia desde la riada de octubre de 2024. Muchos ayuntamientos del interior y del área metropolitana reclaman actuaciones más frecuentes sobre cauces que atraviesan sus términos y que, en episodios de lluvia intensa, se convierten en el primer punto de desbordamiento. La discusión sobre el reparto de competencias entre administraciones se repite en toda la comarca y enlaza con otros debates abiertos, como el de urbanizar suelo en zonas inundables.
En el caso de Bétera, la actuación es acotada: dos tramos concretos, una semana de trabajo en el primero y una inversión que no llega a los 33.000 euros. No resuelve el mantenimiento a largo plazo, pero sí despeja los dos puntos en los que el agua venía acumulándose sobre los caminos. Si el barranco vuelve a cerrarse por la caña en los próximos años, la pregunta sobre quién debe pagar volverá a plantearse.
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Elaborado a partir de información publicada por ComarcalCV · Fuente primaria: documento original