Patraix estrena Espai Badall, un taller de arte que reivindica el descanso
La artista Alba Ramiro abre en su barrio un espacio que combina talleres de artes plásticas y aplicadas con sesiones de mindfulness.

El distrito de Patraix suma un nuevo espacio cultural de barrio. Se llama Espai Badall y lo ha puesto en marcha la artista y creadora Alba Ramiro, que ha montado en la zona donde creció un local donde conviven la creación artística, la exhibición y las sesiones de mindfulness. La iniciativa, de la que informa Valencia Plaza, apuesta por un modelo de ocio creativo y asequible, lejos de la lógica de producir sin parar.
Un nombre con doble lectura
El término elegido no es casual. Badall significa bostezo en valenciano, pero Ramiro reivindica su carácter polisémico: también alude a una rendija, a un hueco donde cabe algo nuevo. La idea de fondo es que el cansancio y el aburrimiento no son enemigos de la creación, sino parte del proceso.
"Hay que aburrirse para llegar a lugares a los que no llegaríamos si estuviésemos ocupados todo el rato", explica la creadora.
Esa filosofía se traduce en un planteamiento concreto: un local donde parar, contemplar y, si llega, crear. La identidad gráfica del proyecto es obra de Ana Collantes.
Qué se hace dentro
El espacio arranca con dos líneas de trabajo diferenciadas. Por un lado, un grupo centrado en las artes plásticas; por otro, uno dedicado a las artes aplicadas, con disciplinas como la ilustración, la serigrafía o la encuadernación. Ramiro, que tiene experiencia previa en escuelas de pintura, quiere que esas técnicas lleguen por igual a públicos de todas las edades.
De hecho, uno de sus objetivos es montar grupos de pintura con personas mayores y también grupos intergeneracionales, de modo que el taller funcione como punto de encuentro vecinal y no solo como academia. La metodología, insiste, será abierta y basada en escuchar a quien entra por la puerta: "Me interesa escuchar a los vecinos y vecinas del barrio, y contemplar las posibilidades del espacio según quienes lo habitan".
La parte de mindfulness corre a cargo de Ade Pérez, madre de la artista, que imparte clases un día a la semana. Las dos vertientes comparten el mismo local sin mezclarse: el espacio es diáfano y permite que cada actividad tenga su zona.
Un local pensado para que cualquiera lo use
El diseño interior también responde a esa idea de accesibilidad. Las estanterías están colocadas a una altura que permite alcanzarlas sin importar la estatura, hay una biblioteca a disposición del alumnado y el mobiliario para guardar el material lo ha construido la propia Ramiro. La intención es que quien pase por allí "pueda hacer suyo el espacio".
La creadora asume que el proyecto cambiará mucho durante este primer año y que la programación se irá ajustando a las necesidades que detecte en el entorno. Lo que no quiere mover es el eje: un lugar "multidisciplinar, abierto y amable" donde la gente pueda ser consciente de lo que hace y pararse.
Cultura de proximidad en los barrios
Espai Badall se suma a la red de pequeños espacios culturales que han ido apareciendo en los distritos de València al margen de los grandes equipamientos. Son locales de escala reducida, sostenidos por sus propios promotores, que funcionan como talleres, salas de exposición y puntos de encuentro a la vez. En un barrio residencial como Patraix, con menos oferta cultural que el centro, ese tipo de iniciativas cubren un hueco evidente.
En paralelo, la ciudad mantiene una agenda expositiva de mayor formato: estos días puede verse la muestra de World Press Photo en València, mientras otros municipios de la provincia refuerzan su programación propia, como las proyecciones gratuitas de cine en valenciano en Gandia.
- Patraix
- arte
- talleres
- cultura de barrio
- València
Elaborado a partir de información publicada por Valencia Plaza · Fuente primaria: documento original