Muere a los 77 años Carles Dolç, arquitecto y fundador de Salvem el Botànic
El arquitecto valenciano, hijo predilecto de València, ha fallecido a los 77 años. Defendió el Saler, el viejo cauce del Turia y l'Horta.

El arquitecto valenciano Carles Dolç ha fallecido este viernes a los 77 años, según han confirmado fuentes de su entorno recogidas por Hortanoticias. Nacido en València en 1949 y reconocido como hijo predilecto de la ciudad, su nombre quedó unido tanto a su obra profesional como a décadas de activismo vecinal por un modelo urbano más verde y habitable.
Una obra ligada al patrimonio de la ciudad
Dolç desarrolló buena parte de su carrera junto a la arquitecta Neus Sanfèlix. Entre sus intervenciones figuran la rehabilitación del palacio de Joan Valeriola, hoy sede de la Fundación de Arte Chirivella-Soriano, y la reforma del Octubre Centre de Cultura Contemporània, dos espacios culturales del centro de València que pasaron por su mesa de trabajo.
Su manera de entender el oficio iba más allá del encargo. Entendía la arquitectura como una herramienta para pensar la ciudad en su conjunto, y así lo trasladó a sus publicaciones y a los debates sobre el modelo urbano en los que participó durante años. Firmó, entre otros trabajos, el libro Del Saler al Túria, donde abordó la transformación del territorio valenciano.
Del Saler al Botànic: el activista
Dolç participó en algunas de las movilizaciones ciudadanas que marcaron la València de las últimas décadas. Se implicó en la defensa del Saler, en la del antiguo cauce del Turia frente a los proyectos de autopista y en la protección de l'Horta, el cinturón agrícola que rodea la ciudad y que sigue siendo objeto de disputa urbanística.
Fue además uno de los fundadores de Salvem el Botànic, la plataforma que reclamó preservar el entorno del Jardín Botánico, en el distrito de Extramurs, frente a las operaciones inmobiliarias previstas en sus inmediaciones. Aquel movimiento se convirtió en referencia para otras campañas vecinales posteriores en la ciudad.
Reacciones
El exdirector de la Institució Alfons el Magnànim, Vicent Flor, ha subrayado su doble condición de arquitecto y activista y ha recordado que contribuyó a hacer una València «más humana». Flor ha evocado también la colaboración que mantuvieron en la publicación de su libro y en la edición de artículos de Trini Simó.
Desde el ámbito político municipal, la portavoz de Compromís en el Ayuntamiento de València, Papi Robles, ha señalado que Dolç enseñó a mucha gente a imaginar y defender «una València más verde, que cuida su entorno y su gente», y ha expresado su intención de continuar ese legado. El síndic de Compromís en Les Corts, Joan Baldoví, lo ha descrito como una persona inquieta que deja el mundo «un poquito mejor» de como lo encontró. El exconseller socialista Vicent Soler ha destacado su calidad humana y su empeño en poner los conocimientos técnicos al servicio de la ciudad.
Un legado que sigue en discusión
Las causas que Dolç defendió continúan vigentes. La presión urbanística sobre l'Horta, la protección del Parc Natural de l'Albufera y el futuro de los grandes espacios públicos de la ciudad siguen apareciendo de forma recurrente en los debates del pleno municipal sobre vivienda y ciudad, igual que ocurría cuando él empezó a movilizarse.
Su trayectoria resume la de una generación de técnicos que entendieron que el urbanismo no se decide solo en los despachos y que la participación vecinal podía frenar proyectos ya aprobados. El Saler sin urbanizar y el jardín del Turia son, en buena medida, resultado de aquellas batallas.
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Elaborado a partir de información publicada por Hortanoticias · Fuente primaria: documento original