Tuéjar respira tras el ingreso en prisión del investigado por el fuego de 850 hectáreas
Vecinos del municipio de Los Serranos relatan años de miedo a un hombre con amplio historial delictivo, ahora en prisión provisional por el incendio de septiembre.

El municipio de Tuéjar, en la comarca de Los Serranos, vive estas semanas una calma extraña. El ingreso en prisión provisional de un vecino de 66 años, investigado por el incendio forestal que arrasó 850 hectáreas el pasado 15 de septiembre, ha destapado un clima de miedo que, según relatan los propios vecinos, se arrastraba desde hace años en esta localidad de apenas 1.200 habitantes y sin Policía Local.
La historia la reconstruye Las Provincias a partir de testimonios de residentes de Tuéjar y de la vecina Chelva, además de sentencias judiciales. Todos los vecinos consultados por el diario hablan bajo anonimato por temor a represalias si el investigado vuelve a quedar en libertad.
Un incendio y una coartada que no se sostuvo
La tarde del 15 de septiembre, varios testigos aseguran haber visto al sospechoso alejándose en patinete eléctrico de las inmediaciones del foco, junto al barranco del río. Poco después apareció en el bar del hogar del jubilado, un local que no frecuentaba. Tanto la Guardia Civil como los vecinos interpretan esa aparición como un intento de fabricarse una coartada. Días más tarde fue detenido y la jueza decretó su ingreso en prisión provisional. Conviene recordar que se trata de una persona investigada y que rige la presunción de inocencia hasta que haya sentencia.
La decisión judicial fue recibida con alivio en el pueblo. «Nos hemos alegrado mucho. Ese hombre es un peligro. El incendio podría haber sido una catástrofe si las llamas llegan al pueblo», explicó uno de los vecinos al diario.
Un destierro ratificado por el Supremo
El temor no nace de la nada. El episodio más grave que consta en sentencia firme ocurrió el 5 de agosto de 2008, cuando el hombre abordó en la calle San Juan a una mujer con discapacidad intelectual y la llevó hasta el lavadero municipal, un recinto en desuso, donde la agredió sexualmente. Una vecina entró en el recinto y lo sorprendió. Él huyó en moto tras amenazarla de muerte, y fue detenido dos días después portando un cuchillo de 23 centímetros de hoja.
La condena fue de un año y seis meses de prisión por abusos sexuales, con la atenuante de dilaciones indebidas, orden de alejamiento de la víctima a 200 metros, una multa de 20 días a 10 euros diarios por las amenazas y, sobre todo, la prohibición de residir en Tuéjar durante cinco años, un destierro que ratificó el Tribunal Supremo. Durante ese periodo se instaló en Chelva, donde tampoco faltaron incidentes.
Robos, fuegos y una operación con su alias
Al expirar el alejamiento regresó al municipio. La familia de la víctima empezó entonces a acompañarla en sus paseos diarios por precaución. Según los antecedentes recogidos por el diario, acumula causas por delitos contra la salud pública, incendios forestales, abusos sexuales, robos con fuerza, hurtos y atentado contra la autoridad. Los mayores del pueblo eran los más expuestos: robos en casas y granjas forzando puertas y ventanas, y presuntos chantajes para devolver objetos sustraídos.
El arraigo del personaje en la comarca llegó a dar nombre a una investigación: en diciembre de 2018, los cuarteles de la Guardia Civil de Chelva y Llíria cerraron la llamada operación Gallinica, con tres detenidos por robos en viviendas y cultivo de marihuana en inmuebles acondicionados en Llíria, Tuéjar y Chelva.
Hoy, con el principal sospechoso en prisión preventiva, los vecinos esperan que la justicia vuelva a imponerle una orden de alejamiento del municipio.
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Elaborado a partir de información publicada por Las Provincias · Sucesos · Fuente primaria: documento original