Vecinos de la avenida del Cid denuncian peleas cada fin de semana junto a una discoteca
Residentes del cruce con la calle Julián Peña aseguran que llevan dos años de altercados de madrugada, suciedad y miedo, sin una solución de las administraciones.

Los residentes del entorno del cruce de la avenida del Cid con la calle Julián Peña, en València, llevan dos años conviviendo con altercados de madrugada a las puertas de una sala de fiestas instalada en los bajos de uno de los edificios. Según ha publicado Las Provincias, las denuncias ante el Ayuntamiento y las llamadas a la policía se repiten semana tras semana sin que, de momento, haya una solución sobre la mesa.
Peleas de madrugada y miedo a represalias
Los vecinos consultados por el diario, que prefieren no dar su nombre por temor a represalias, describen un patrón que se repite casi todos los fines de semana: gritos, empujones y peleas entre grupos que salen del local, en muchos casos ya de madrugada o directamente al amanecer. «No podemos más. La situación es insoportable», resume uno de ellos, que habla de «agresiones recurrentes» y de una sensación de impotencia después de meses de quejas.
El último episodio se produjo en la madrugada del sábado al domingo, cuando un grupo de hombres y mujeres protagonizó un altercado que despertó a parte del vecindario. Los grupos de WhatsApp de los afectados acumulan grabaciones de las broncas, algunas de ellas de notable violencia. «Tememos que un día haya muertos», advierte uno de los residentes, que señala que buena parte de los implicados ha bebido en exceso.
Un local que ya fue clausurado y volvió a abrir
El establecimiento ocupa el espacio de la antigua sala de fiestas Lady's. Tras el cierre de aquel negocio, el local cambió de manos y funcionó como sala para despedidas de soltero, etapa en la que los vecinos ya tuvieron problemas por el ruido. En marzo, después de varias reclamaciones ante el Ayuntamiento de València y de las mediciones de audiometría correspondientes, consiguieron que se clausurara por superar los límites de ruido permitidos. Los propietarios corrigieron las deficiencias y, tres meses después, el local volvió a abrir sus puertas. Desde el verano, aseguran los afectados, los problemas han regresado.
Uno de los argumentos que más frustra a los residentes es que los altercados se producen fuera del establecimiento: «Como son en la calle y no dentro de la discoteca, nos dicen que no pueden cerrar el local», explican. Las peleas, añaden, llegan a desarrollarse en plena calzada de la avenida, con el riesgo que eso supone para los conductores que circulan a esas horas.
Suciedad, portales y garajes
Al ruido y a los altercados se suman, según el relato vecinal, orines en aceras y portales, vómitos y restos que quedan a la vista al día siguiente. También denuncian que algunas personas acceden a los garajes de los edificios. «Tenemos hijos, niños pequeños, y muchos tenemos miedo a la vuelta a casa o si salimos temprano», afirman. A todo ello se añade un litigio pendiente con los propietarios del local por una tubería atascada que provoca que las aguas fecales rebosen en un garaje.
Reuniones sin resultado
Varios de los afectados se han reunido con representantes de la Delegación del Gobierno, del Ayuntamiento, de la Policía Nacional y de la Policía Local. Por ahora, según su testimonio, ninguna de esas reuniones se ha traducido en medidas concretas. El local cierra pasadas las seis de la mañana, y es en esa franja cuando se concentran los problemas.
El caso se suma a la lista de conflictos por ocio nocturno y convivencia que se repiten en distintos puntos de la ciudad, donde la frontera entre la responsabilidad del titular del local y lo que ocurre en la vía pública complica la actuación administrativa. Los vecinos insisten en que no piden el cierre inmediato, sino una respuesta que evite que la situación acabe en un incidente grave.
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Elaborado a partir de información publicada por Las Provincias · Sucesos · Fuente primaria: documento original