Vecinos de la Malvarrosa graban consumo de droga junto a un colegio
Una vecina grabó a tres hombres consumiendo estupefacientes en la calle Padre Pedro Velasco, a pocos metros del colegio Ballester Fandos, a la salida de clase.

El barrio de la Malva-rosa, en el distrito de Poblats Marítims, vuelve a situar la inseguridad en el centro del debate vecinal. Una vecina grabó el pasado 25 de septiembre a tres hombres consumiendo droga en plena calle, a escasos metros de la puerta del colegio Ballester Fandos y en plena hora de salida de los alumnos, según informa Las Provincias.
Qué muestra la grabación
Los hechos ocurrieron en la calle Padre Pedro Velasco, una vía residencial próxima al centro educativo. Según la descripción del vídeo, tres personas se reunieron en el hueco que dejaban dos coches aparcados en línea: dos sentadas en el bordillo y una tercera en cuclillas sobre el asfalto. Uno de ellos manipulaba la sustancia sobre sus piernas y otro utilizaba un mechero para calentarla e inhalarla.
La escena coincidió con el trasiego habitual de la salida escolar. En las imágenes se ve a adultos y menores pasando por la misma acera, y a dos mujeres que cambian de lado de la calle con sus hijos para evitar que presencien el consumo. Quien grabó la secuencia lo hizo desde cierta distancia, sin que los implicados advirtieran su presencia.
Un itinerario conocido en el barrio
Los vecinos consultados por el diario insisten en que no se trata de un episodio puntual. Esa calle se ha convertido en un tramo de paso habitual en el recorrido que siguen los consumidores hacia la zona de las Casitas Rosas, un punto históricamente conflictivo del barrio y señalado desde hace años como foco de venta de droga.
Ese ir y venir constante es, según el vecindario, el principal motivo del deterioro de la seguridad en el entorno. La huella más visible, apuntan, son los cristales rotos de los coches aparcados, consecuencia de los hurtos en el interior de vehículos que se repiten sobre todo durante la noche.
Inquietud en la comunidad educativa
En el tramo lectivo, entre las 9:00 y las 17:00 horas, los residentes reconocen que la actividad no alcanza la misma intensidad que en otras franjas. Aun así, la repetición de episodios como el grabado a finales de septiembre mantiene en alerta a familias y docentes del centro, preocupados por la exposición de los menores a escenas de marginalidad en el camino de ida y vuelta al colegio.
El malestar no es nuevo en los Poblats Marítims. Las asociaciones de vecinos llevan tiempo reclamando mayor presencia policial en los puntos que identifican como focos de menudeo y una respuesta que combine vigilancia con atención social a las personas con problemas de adicción, un perfil que en muchos casos vive en situación de exclusión. De momento, ni el Ayuntamiento de València ni la Delegación del Gobierno han anunciado medidas específicas para esta calle a raíz del vídeo.
Un barrio en transformación
La Malva-rosa y el conjunto de los poblados marítimos viven desde hace años un proceso de cambio marcado por la presión turística, la rehabilitación de vivienda y la llegada de nuevos residentes, que convive con bolsas de degradación urbana sin resolver. En el distrito, el Ayuntamiento ha movido fichas en materia de servicios sociales: recientemente adjudicó la gestión del centro de día del Cabanyal, un equipamiento destinado a la atención de personas en situación vulnerable.
Mientras tanto, la petición de las familias es concreta: que el entorno inmediato de los colegios quede fuera del recorrido de quienes consumen en la vía pública. Cabe recordar que las personas que aparecen en la grabación no han sido identificadas ni se ha abierto, por ahora, ningún procedimiento conocido, por lo que rige la presunción de inocencia.
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Elaborado a partir de información publicada por Las Provincias · Sucesos · Fuente primaria: documento original