Setdart subasta una de las pequeñas “notas de color” de Joaquín Sorolla
La obra, Playa de Valencia, pertenece a uno de los formatos más significativos de la producción de Sorolla: los pequeños óleos sobre tablilla en los que el artista estudiaba directamente la luz, el color y el movimiento.

El próximo 28 de octubre, Setdart celebrará su subasta de Colección privada: pintura del siglo XIX , que reunirá una selección de pintura española y europea procedente de una colección privada. Entre las obras destaca Playa de Valencia, un pequeño óleo sobre tablilla de Joaquín Sorolla, formato fundamental para comprender el modo en que el artista construyó su particular visión de la luz mediterránea.
Sorolla y la importancia de la tablilla
Frente a la imagen de Sorolla asociada principalmente a sus grandes escenas de playa y a sus composiciones de gran formato, los pequeños óleos sobre cartón y tablilla ocupan un lugar esencial en su trayectoria. El artista realizó a lo largo de su carrera alrededor de 2.000 estudios y apuntes sobre estos soportes, en los que podía trabajar directamente ante el motivo y registrar con rapidez una determinada condición de luz, una atmósfera o un instante.
Sorolla se refería a estas obras como “apuntes”, “manchas” o “notas de color”. Su reducido tamaño no implica, sin embargo, un carácter secundario dentro de su producción. En ellas se concentra una de las características fundamentales de su pintura: la capacidad de sintetizar una escena a través de unas pocas pinceladas y de una observación directa de la naturaleza.
Playa de Valencia pertenece precisamente a esta vertiente de su trabajo. En una superficie de apenas unos centímetros, Sorolla reduce la representación a los elementos esenciales y convierte la luz y el color en los verdaderos protagonistas de la escena. El formato permite observar de manera especialmente directa la rapidez y libertad con las que abordaba sus estudios del natural.
La relevancia de estas tablillas dentro de su producción también está documentada por la propia trayectoria del artista. Sorolla conservó numerosas piezas en su estudio y, durante su viaje a Estados Unidos en 1909, presentó este tipo de obras ante el público. Aquellos pequeños estudios adquirieron entonces una visibilidad que contribuyó a consolidarlos como obras con entidad propia, más allá de su función como ejercicios preparatorios.
En las últimas décadas, distintas exposiciones e investigaciones han profundizado precisamente en este aspecto de su producción, poniendo de relieve el papel de estos pequeños formatos para comprender la evolución de su lenguaje pictórico y su manera de enfrentarse a la luz.
Una colección en torno a la pintura del siglo XIX y XX
Junto a la obra de Sorolla, la subasta reúne un conjunto de pinturas que permite recorrer diferentes tendencias de la pintura española y europea de los siglos XIX y XX. La selección incluye obras de Raimundo de Madrazo, Eduardo León Garrido, Edoardo Gelli, José Mongrell, Georges Clairin, y José Benlliure, entre otros artistas.
Procedentes de una misma colección privada, las obras permiten acercarse a diferentes aproximaciones a la figura, el paisaje, la escena cotidiana y la pintura de género, desde el academicismo y el cosmopolitismo de finales del siglo XIX hasta las transformaciones de la pintura europea del siglo XX.
Dentro de este conjunto, la tablilla de Sorolla constituye una oportunidad para acercarse a una faceta especialmente significativa de su producción: aquella en la que el artista trabajaba con el formato reducido para captar, con inmediatez, las variaciones de la luz y las impresiones que encontraba frente al motivo.
Más información en setdart.com.
Elaborado a partir de información publicada por Set D´Art (comunicado remitido)